Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Mucho más que una Administración de loterías

Lotería Nacional Jueves 28/03/24

Un poco de historia…

La cofradía fue fundada el 4 de abril de 1593, día en que (probablemente en alguna dependencia de este exconvento en el que nos encontramos) se leyó una carta del Abad de Alcalá la Real, Maximiliano de Austria, en la que este autorizaba su creación, con sede en la iglesia de San Francisco de Priego. Se aprueban las Constituciones y se elige a Juan de Cazorla como primer Hermano Mayor.

En las distintas historias que se han escrito de la Hermandad[1], se da como seguro que en la fecha de la fundación ya estaba en la iglesia de San Francisco la imagen de Jesús Nazareno que habría sido realizada por Pablo de Rojas en Alcalá la Real o en Granada, solo unos meses antes.

La presencia de la imagen en Priego en el momento de la fundación queda confirmada por el hecho de que ya el 21 de Mayo de 1593 la imagen fue sacada en procesión para pedir la lluvia, siendo esta la primera procesión organizada por la cofradía.

El crecimiento de la cofradía y la pujanza de sus manifestaciones públicasse constata desde 1596, fecha en que se predicaba a los cofrades antes de la procesión, que salía a las seis de la mañana con la imagen sobre unas pequeñas andas llevadas por ocho personas. Nótese un hecho importante: se trataba, casi con toda seguridad de la primera imagen que salía en procesión en Priego puesto que las demás cofradías entonces existentes, todavía no tenían imágenes y solo sacaban cruces y otros símbolos religiosos. Es el primer signo que explica la adhesión mayoritaria de los prieguenses a esta hermandad desde el siglo XVI.

En estos primeros años la Hermandad, que ocupaba una capilla en lugar distinto al actual, aumenta grandemente su patrimonio.

En los primeros años del siglo XVIII, los nazarenos consiguen que la cofradía de la Concepción (posteriormente desaparecida) ceda su capilla, que estaba situada junto al altar mayor, para que, tras su derribo, se construya una nueva capilla para Jesús Nazareno. Las obras comenzaron en 1731y en ellas intervinieron todos los grandes artistas del barroco Prieguense:Jerónimo Sánchez de Rueda, Juan de Dios Santaella, Francisco Javier Pedrajas y Remigio del Mármol, consiguiéndose una capilla de grandes valores artísticos que no se terminó hasta finales del siglo XVIII.

En el camarín, que sufrió posteriores reformas, se colocó la imagen, de la que ya se había escrito la siguiente frase, altamente significativa para lo que en esta charla queremos transmitir: “Una imagen tan devota, que no la ve criatura que no se aficione a su belleza”. Esta frase está en la “Crónica de la Santa Provincia (franciscana) de Granada”, escrita por Alonso de Torres en1683

En 1672 y seguramente a causa de una epidemia de peste, se había fundado la Hermandad de la Rogativa que se suma a la cofradía de los Nazarenos en 1699.

Hay datos para afirmar que en los años finales del XVII se produce un gran incremento de apoyo popular a la cofradía, registrándose cuantiosos donativos, lo que permitió la compra de ropas y objetos de culto. Probablemente (aunque no podemos darlo por seguro) desde estas fechas se conoce a Jesús con túnica, ignorándose en cambio cuando se le colocó la peluca. Con ambas prendas y la corona de espinas sujetando la peluca, nuestro Jesús Nazareno adquiere la imagen visual con la que siempre lo hemos conocido.

Mediado el XVIII comienzan las dificultades creadas a las cofradías por la Ilustración, una patulea de filósofos y pseudofilósofos que con el arma de la razón consiguieron acabar con muchos absurdos y tropelías, pero que eran bastante racistas y que sus paisajes preferidos eran los salones de las damas parisinas o ginebrinas. Incluso algunos obispos ilustrados también trabajaron bastante para conseguir el fin de muchos excesos que se cometían en las cofradías y hasta para acabar con las propias cofradías. A pesar de todo eso,es posible que las de Priego nunca dejaran de organizar sus cultos ni sus manifestaciones públicas.

Es cierto que durante la Guerra de la Independencia sí se nota un parón, al menos en la redacción de las actas, pero al terminar aquella, la Hermandad se adapta a los nuevos tiempos y recupera su pasado esplendor y apoyo popular

Junto a la procesión de penitencia del Viernes Santo se celebran, desde el siglo XVII las fiestas de mayo con novenario y procesión de rogativa, fiestas que siempre tuvieron menos cortapisas que las de Semana Santa por parte de las autoridades políticas y eclesiásticas.

Entre 1835 y 1842 se produce una nueva etapa de crisis pues los gobiernos de tendencia liberal inician procesos de desamortización y expropiación llegándose en el último de los años citados al secuestro de todos los bienes de la Hermandad por la Hacienda Nacional. La incautación no llega a hacerse efectiva en su totalidad y en cambio lo que sí se constata es que el apoyo popular no solo no cesa sino que aumenta, registrándose en estos años el ingreso en la Hermandad de varias decenas de eclesiásticos y frailes exclaustrados, así como de un gran número de seglares.

En 1847 la Hermandad consigue que la reina Isabel II acepte el nombramiento de Hermana Mayor, lo que se interpreta como una gran victoria frente a las ideas anticatólicas y frente a los gobiernos liberales; para celebrarlo se organizan grandes fiestas en Semana Santa y especialmente en mayo con bandas de música y corrida de toros.

A pesar de la inestabilidad política de esta época, poco propicia a las instituciones religiosas, se constata en las actas de la cofradía que a partir de 1865 (a las puertas por tanto del sexenio revolucionario), comienza un periodo de máximo apogeo, estableciéndose una expresa rivalidad con la Hermanad de Jesús en la Columna, lo que lleva a que todas las fiestas de la cofradía, pero especialmente las de mayo, se conviertan en grandes celebraciones religiosas a la vez que profanas. Para los cultos rendidos a las sagradas imágenes se traían a los oradores religiosos más famosos del país, se contrataban bandas, coros y orquestas y se encargaban misas y arias expresamente compuestas para la ocasión. Coincidiendo con esos cultos, se organizaban corridas de toros, se celebraban rifas y se quemaban costosos castillos de fuegos artificiales.

Esta etapa culmina con las fiestas de 1890 que se trasladan al mes de Agosto y se programan con la intención de que tengan (y leo literalmente un texto de la época) “tal magnificencia y solemnidad como jamás se hubieran alcanzado en esta población y de las cuales quede memoria a través de los siglos venideros”.

Toda esta parafernalia consigue una nueva oleada de entrada de nuevos hermanos. Las Hermandades de Jesús Nazareno y de Jesús en la Columna eran las que movían realmente todo el calendario festivo local.

Durante el siglo XX la Hermandad ha mantenido la primacía entre las de Priego en cuanto al fervor popular. Ni en los tiempos difíciles de la Segunda República, ni tampoco durante la Guerra Civil (puesto que Priego quedó desde el principio en el bando de los sublevados) dejaron de celebrarse los cultos tradicionales y de sacarse las procesiones, creándose poco a poco ese protagonismo del pueblo, sin control ni cortapisas, que es el Viernes Santo de Priego, cuando el Nazareno es llevado en volandas al monte Calvario para dar la bendición a tierras y personas.

Tras la Guerra Civil se produce un momento de renovación en la cofradía. En 1942 se labra un hermoso trono en madera que todavía hoy se utiliza en la procesión del Viernes Santo; según testimonios de la época, el nuevo trono pesaba tanto que la Hermandad pidió ayuda para llevarlo, provocando el desbordamiento de los costaleros y dando pie a la situación de protagonismo del pueblo, que desde entonces no hay forma de evitar.

En las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado Priego sufre una terrible crisis económica debido a la desaparición de la industria textil del algodón y a la mecanización de las labores agrarias. Se calcula que en unos 20 años, más de 9.000 personas (casi un tercio de su población de entonces) emigraron a Cataluña y a otros lugares de España y de Europa. Las Hermandades también se resintieron, sobre todo en los gastos en fiestas. Pero a partir de la década de los setenta se advierte un nuevo resurgir, con un cambio (además) que resultó importantísimo: las Hermandades (también la de Jesús Nazareno)empiezan a estar gobernadas por gente normal, cuando hasta entonces solo la clase alta de la población tenía acceso a los puestos importantes de las Juntas de Dirección.

Conviene recordar que el Concilio Vaticano II, hizo caso omiso de la religiosidad popular y que no se ocupó para nada de las Hermandades y Cofradías, apostando claramente por otras formas de religiosidad. Por lo tanto las causas del poderoso resurgir del mundo cofrade que se produjo en Andalucía en los años setenta, hay que buscarlas en otros sitios, aunque no tenemos tiempo en esta charla de entrar en ese análisis.  En Priego, ese movimiento fue tan intenso que volvieron a la vida dos cofradías que habían desaparecido (la de las Angustias y la del Resucitado) y hasta se crearon otras dos cofradías totalmente nuevas, sin historia anterior en Priego (las de Cristo Preso y la de la Paz).

Vamos ahora a exponer cuales son las claves del apoyo popular que la Hermandad de Jesús Nazareno consiguió entre los prieguenses, desde el siglo XVI y que ha sabido mantener hasta el presente. Realmente voy a señalar solamente dos. Una de ellas es sencilla y concreta y la otra bastante más compleja y difícil de analizar.

La primera es la singularidad de la propia imagen de Jesús Nazareno. La segunda es la procesión del Viernes Santo y las características que, a lo largo de la historia, la han hecho distinta, es decir, única.

Todos los especialistas en escultura barroca en Andalucía coinciden en que la imagen de Jesús Nazareno de Priego fue tallada por Pablo de Rojas. Hablamos pues de uno de los más grandes escultores de su época, incluso de uno de los más grandes escultores españoles de todos los tiempos.Sobre el Nazareno de Priego los citados especialistas han escrito que es una “espléndida talla” y la describen así: excepcional es “el tratamiento de las extremidades y magnífica la cabeza, con barba y cabellera de largos mechones ondulados que enmarcan un bello rostro de facciones nobles, de modelado sobrio,con expresión serena y profunda mirada, en el que se condensa el dolor”.

Pero esa talla original fue vestida con una túnica en algún momento de su devenir histórico que no conocemos, y se le colocó una peluca de pelo natural sujeta con una corona de espinas. Esa es la imagen actual.

Si comparamos la imagen original de Pablo de Rojas con la imagen actual, habrá que admitir que el cambio principal, ha sido el de la humanización. La primitiva escultura de madera, ha tomado una imagen visual mucho más humana. Los humanos no nos vestimos con un caparazón de madera sino con telas flexibles que se adaptan perfectamente al cuerpo y a sus movimientos. A su vez, la peluca ha convertido aquella cabeza en otra perfectamente humana, pues es de pelo natural y su forma, lo más parecida posible a la de una persona…

Se mantiene en cambio, en ese entorno humanizado, o tal vez ha aumentado, la expresión serena, la mirada profunda. Esa expresión no es la de un Cristo derrotado, condenado, que va a morir en la cruz unas horas después; hay muchos Cristos derrotados, humillados, entregados al sufrimiento y a la muerte. Este no… lejos de la apariencia trágica de otros Nazarenos, el de Priego se mantiene sereno y su mirada, aunque llena de tristeza, se acerca más a la confianza en el triunfo final, que al dolor de la inmediata derrota.

Esa impresión sacamos al contemplarlo quieto en su camarín, pero sobre todo, cuando aparece en las mañanas radiantes de sol del Viernes Santo, por las puertas de la Iglesia de San Francisco y se expone ante la multitud que lo espera…

Ese magnetismo que desprende la propia imagen es para mí la primera clave de la primacía que la Hermandad nazarena ha tenido y tiene entre los prieguenses.

Creo que hoy, el franciscano Alonso de Torres volvería a escribir aquella frase, con más seguridad, si cabe, que en el siglo XVII: “Es una imagen tan devota, que no la ve criatura que no se aficione a su belleza”

La segunda clave, como ya he dicho, es la procesión del Viernes Santo. Es también una procesión absolutamente singular, seguramente única. Sus características propias son las siguientes:

En primer lugar el desfile no hará un recorrido aleatorio como ocurre con las demás procesiones, cuyo itinerario puede pasar por unas u otras calles indistintamente, pues no ocurrirá nada que esté ligado a un lugar concreto. El Nazareno en cambio hará un recorrido estrictamente fijado por la tradición ya que el objetivo es llegar a un lugar concreto donde ocurrirá un hecho de excepcional importancia simbólica: el lugar es el monte Calvario y el hecho, la bendición que impartirá la imagen.

La salida de la procesión se produce a las 11 en punto de la mañana y su recorrido transcurre hasta las cinco de la tarde aproximadamente. A esa hora la población ha tenido tiempo de levantarse, desayunar tranquilamente y de reunirse en el Compás de San Francisco. Cuando se abren las puertas del templo la plaza se encuentra abarrotada y, normalmente, el sol brilla en el cielo en todo su esplendor.

Pero aquí entra en escena una de las características más peculiares de eta procesión. El trono no es llevado por dos ordenadas filas de disciplinados costaleros, sino que, ya dentro de la iglesia, una turba incontrolable de jóvenes (jóvenes y no tan jóvenes), ha ocupado los varales a empujones, lo que hace que en la misma salida, el trono se tambalee, avance y retroceda, se hunda y se levante con evidente peligro de que se desplome sobre la masa humana que lo rodea lanzando vivas y gritos de emoción. Finalmente logra la estabilidad y avanza por las calles con cierto orden hasta que llega al Palenque, donde se produce una nueva ceremonia creada por la tradición.

Llegado al lugar, marcado hoy por una lápida que forma parte del pavimento, el capitán del Escuadrón de Romanos se coloca ante el trono y al frente de una pequeña banda, ordena el comienzo del “paso redoblao”. Tambores y cornetas inician una música estridente, unritmo frenético que debe ser seguido por la masa de costaleros en todo el tramo de subida al monte Calvario, pasando por calles estrechas con suave o moderada pendiente…

La tensión, no solo del grupo que, prácticamente sin control externo lleva al Nazareno, sino de quienes contemplan el paso desde las calles o desde los balcones, puede llegar a ser extrema…

De esta forma llega Jesús Nazareno al Calvario. Y allí, desde la cumbre, en un llano abarrotado de gente, presidido por la ermita de la Virgen de los Dolores, circundado por un impresionante paisaje de sierras que brillan bajo un sol de primavera, el cortejo se serena y, como un barco que llega a puerto, Jesús Nazareno alcanza el rellano de la ermita y se vuelve hacia el pueblo que le espera…

Como en ningún otro día del año, quienes fueron sembrados por el mundo empujados por la emigración, han vuelto a su tierra natal para hallare presentes en este momento. El Nazareno imparte serenamente la bendición que recibe el pueblo, alzando en sus manos el humilde hornazo y poniendo sobre los hombros a los niños pequeños que llevarán para siempre grabada esta escena en las entretelas del alma.

Creo que no es necesario decir más. Todo lo que se vive en Priego durante la mañana del Viernes Santo en torno al trono de Jesús Nazareno es absolutamente único en el mundo de la religiosidad popular. Y lleva aparejada una carga emocional tan fuerte que explica por sí solo el hecho incontrovertible de que la Hermandad de Jesús Nazareno es la primera entre las prieguenses.No son los dogmas, queridos hermanos, ni la teología, ni la razón… ¡¡ son las emociones !!. Son las emociones, realmente, el motor que mueve a los seres humanos…

Lo cual no ha evitado, que a lo largo de la historia la Hermandad haya cometido errores y que se haya visto envuelta en situaciones lamentables. No es momento de hablar de los unos ni de las otras. Solo decir que una de esas situaciones se produjo en el año en que debía celebrarse el cuarto centenario de su fundación. Se anularon entonces las celebraciones y esta es la causa por la que se ha elegido el 425 aniversario para conmemorar aquel acontecimiento, con un año jubilar concedido por la Santa Sede.

Sería romper una larga y acendrada tradición, no terminar esta charla con una expresión repetida hasta la saciedad en el entorno de la Hermandad Nazarena, pero que en Priego, brota del corazón: VIVA NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO.

Miguel Forcada Serrano

Priego, Septiembre de 2018.

[1] Para esta conferencia se han extraído datos de las siguientes obras:

Peláez del Rosal, Manuel. “Historia de la Cofradía y Hermandad de Jesús Nazareno”. Edición del autor. Priego de Córdoba, 1993.

AAVV. “Inventarios Históricos y Actuales de la Pontificia y Real Cofradía y Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista”. Edición de la Hermandad. Priego, 1999.

Villar Movellán, A., Forcada Serrano, M. “La pasión de Cristo”, tomo V, pgs. 412-422. Ediciones Tartessos, 2000.

Share Article

#la98desevilla

@mindey